¿Qué hubiera podido pasar?

¿Qué hubiera podido pasar?

Fracaso tras fracaso y decepción tras decepción. No se puede confiar así en alguien, pensar que puede que aún quede gente que valga la pena… Si queda gente así, yo no la he encontrado, creí haberlo hecho, pero quizá me equivoqué.
Después de varios fracasos amorosos y decepciones de tal índole también, llegaste tú y pensaba que podría ser distinto. Me has hecho olvidar en tan pocos días algo que era incapaz, más que algo, alguien. Pero ahora que ya me tengo que olvidar de tí también, me acuerdo de ese alguien, de la primera a la que tanto quise… se me junta todo.
Pensé, tonto de mí, que tú eras tan diferente, aunque en el fondo sé que lo eres sólo que no se han dado las circunstancias, sin embargo, la culpa de que no se hayan dado ha sido tuya. ¿Podría por una vez tener yo la culpa? Así quizá no me sentiría tal mal, porque podría arreglarlo, mas si yo no la tengo…
Graciosa, podía contarle muchas cosas, y ella a mí. Primera chica por la que hubiera hecho algo que nunca hice, no obstante, no creo que lo piense hacer por nadie más. Tan guapa y con sentido del humor. Nos entendíamos bien.
Me dirán que sólo hable con ella y no la vi y que no merece la pena que esté así por ella, pero el hecho de que me haya gustado de esta forma significa mucho… No podré volver a confiar en alguien de dicha manera, nunca.
¿Qué hice mal para que no se decantara por mí? ¿Y por qué si no soy yo, quiere verme y hablar conmigo? ¿Para jugar a dos bandas? Me he sentido participando en situación contada, tan mal… y encima para acabar perdiendo, ¿qué triste, no?
La única manera que tengo de acabar tal redacción sobre cómo me siento, es diciéndote adiós, ojalá nos hubiéramos conocido más, ojalá todo hubiera sido diferente, que nos podríamos haber encontrado antes o después. Sin embargo, no quiero que acabe así, eres diferente, no eres como las demás chicas y por eso me jode tanto perderte. Explicame las cosas porque no las tengo nada claras, y no quiero olvidarte, pero lo más probable es que tenga que hacerlo. Siempre nos quedará el misterio de saber qué hubiera podido pasar.

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Partes, dos.

Partes, dos.

La primera mitad de la vida nos la arruinan los padres, la segunda mitad los hijos. Así que tenemos dos opciones, la primera: te emancipas antes y tienes los hijos más tarde para vivir un poco, o bien: echas a los hijos antes de casa, en cuanto cumplan los 18 sean cuales fueren las condiciones, los echas.
Se te puede presentar otra diatriba, la de no tener hijos, ya que la de no tener padres es más complicada. Sí, es verdad, puede que no los tengas, bien. Pero no cantes victoria, no te jactes, que habrá algo que también te lo arruine, llámalo X o quizá X ², mas lo habrá.
Yo aún sólo puedo opinar de la primera “arruinación” que bueno, al principio los quieres mucho, en la adolescencia los odias y crees que solamente quieren estar en contraposición de todo lo alentador, sin emabrgo, más tarde te das cuenta de que no es así, que lo hacen porque saben más de la vida y quieren ayudarte. Ya en tu época adulta los quieres y sabes que te han dado todo lo que tenían para que tú pudieras tener un porvenir próspero. Y lo posterior es lo peor, conque no voy a hablar de ello.
Para terminar, finalizar, lapidar o como queráis llamarlo voy a decir que, saca el mayor partido de todo, lo único que arruina todo son los profesores, aunque si lo analizas muchos son padres. Estamos perdidos.

Conversaciones.

Conversaciones.

Muchas son las veces en las que te encuentras en una conversación de la que desearías salir con todas tus ganas, bien porque no quieres hablar con esa persona o te parece un muermo, o bien porque no estás de humor para historietas que sólo le hacen gracia a esas personas varias.
Para no quedar muy maleducado y con demasiada inquina, asientes de forma cordial, aunque con un deje de poca importancia, pero no demasiada para que lo capte de una manera sutil y con mucha arrogancia, se calle. Si aún con tales signos de mera importancia ante una narración trivial, lo que tendrías que poner, a muy malas (aquella situación en la que estés que revientas, antes de eso), pones una excusa natural, sin excesivo artificio ni mitológico ni amoroso, sencillo y parcialmente verdadero. En parte verdadero porque si descubre, oiga Dios que así no sea, que es mentira, puedas remediarlo siendo dueño de una base de justificación, te retiras y será una batalla más contra las “muermonerias” ganada, aun cuando seguirán existiendo, es una larga lucha, mas no sin fin.
Y sino, tú asiente, es sencillo, mira a la nada y no pienses en todo.
Lo mejor y más rápido sería decir a esa gente que molestan, que callados al menos pueden ser majos. Sólo que lo más rococó de todo es, que ahí tu serías el malo y no aquélla destrozando tus oídos.

Laberinto.

Laberinto.

Hay tantos caminos por descubrir, tantos sitios por los que caminar… Todo parece un gran laberinto del que no podemos salir, en el que nos encontramos atrapados y la opción escape es muy poco posible.
La entrada es muy bonita, tan solo presenta unas preciosas aldabas. El marco de la puerta con unos ribetes nada obviables y el pomo de cristal tan reluciente, que casi parece diamante. Abres y entras, pero el exterior no se asemeja al interior, nada en comparación. Las apariencias son muy engañosas, si un día nos dijeron que no nos fiaramos de desconocidos habría que haberles hecho caso. Sin embargo, no era el único que caía en esa vil artimaña engañosa y ponzoñosa. En defecto, ya estamos dentro y no podemos salir, bueno sí, hay una alternativa muy compleja de resolver, el laberinto. Caminar recto, lo más sensato ¿no? Pero puede ser que algo te dificulte ese llano, una pared. Y tengas que elegir si virar a la derecha o a la izquierda, eso sí, nunca retrocedas. En revancha se te puede presentar la fatídica situación de que tengas más de una optativa, y digo fatídica, ya que si dos es difícil elección, más de ellas, peor. Te decantas por una de las presentadas y no miras atrás. Recuerdas que de ahí no puedes salir fácilmente, que estás atrapado. Enloquecer hasta el punto de escribir poesía:

《No sé cómo, cómo puedo
empezar este poema
no me sale, ya lo tengo
esta letra he de poner
sin querer he inventado
un poema, tralará.》

Es un lugar oscuro, lleno de rarezas tales como las encontradas en sitios sin explorar, este laberinto.
No es más que una metáfora de lo que significa la vida.

El tiempo, tic tac.

El tiempo, tic tac.

El tiempo pasa demasiado rápido. Cuando te quieras dar cuenta ya estás casado con tres hijos, trabajando y con una hipoteca. Conque disfruta el momento, nunca te arrpientas de nada.
Disfruta la vida como si cada día fuera el último. Habrás oído esto millones de veces, pero nada por escrito que te haga pensar y decir que así tiene que ser.
Las personas que te critican no saben nada de tí, sino no lo harían o quizá sí para sentirse mejor ellos por el complejo que tienen. Que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, así que lo que te digan que te llegue a un oído y por ese mismo salga, ni tiempo a que llegue al otro.
Hace nada estaba tomando la decisión de jugar en la arena o la de tirarme por el tobogán, también contemplaba la opción de hacer ambas cosas. ¿Cuánto tiempo hará de esto? 8, 9, quizá 10 años… y todavía sigo igual de indeciso en todo ese lapso de tiempo. Tiempo que pasa a una velocidad estrepitosa cuando eres feliz, sin embargo, a una velocidad vertiginosamente lenta cuando eres infeliz. Ergo sé feliz y el tiempo será efímero y provechoso.
También puedes esperar que pase una era para que cure lo que has hecho mal… el tiempo lo cura todo y si no lo hace, nada podrá hacerlo.

Tarde o temprano, te demuestran que no.

Tarde o temprano, te demuestran que no.

Jamás, nunca, en la vida… te fíes de alguien con plenidad porque en cuanto pueda, te traicionará. Que te dicen que tienes que ser generoso y no ser egoísta, que no tienes que mirar sólo por tí, sino por los demás, pero puedo decirte una única y sencilla cosa: no lo lleves a raja tabla. No por ser egolatra, es más por el daño que te pueda causar el dar mucho y no recibir nada, no es orgullo si decides en algún momento en no dar más por esa persona, es dignidad. Esto y muchas cosas implican a dos o más, no a uno solo que haga todo.
De las experiencias se aprende y si algo malo te pasa, no tropieces
de nuevo con las misma piedra, no te hagas amigo de ella. Eso malo debería solamente pasarte una y no más.
Las personas con las que creías que podías contar, tarde o temprano te demuestran que no, el ego tira y piensa que si para ellos tira, aprovéchate tu también. Muchos verán esto muy ruin, pero a veces hay que ser un hijo puta en esta vida para triunfar y hacer lo que sea sin pensar a quién te vas a llevar por delante (no me malinterpretéis). Aun como ya dijo Maquiavelo, “el fin justifica los medios.”

Cautiverio.

Cautiverio.

No puedo seguir aquí, intento salir pero es imposible, inviable, inquebrantable la pared que me encierra, y tantos otros adjetivos contrarios a poder salir.
No es por el miedo, sino por la falta de valía o el déficit de motivación. No es sólo el salir y evadirte, es poder ser libre de cualquier jurisdicción. No estar anclado a nada, nada perdidamente que emane discordancia disfuncional. Ni yo mismo me entiendo, pero es el leer y saber lo que te enseña a decir nada con muy pocas palabras.
Cuántas cosas dadas para acabar así, encerrado en tal diatriba emocional. No puede ser que no
salir no esté dentro de una lista posible. Todo lo que deseo es escaparme, me aferro a la esperanza de que sí pueda, que estoy solo sin ninguna compañía que me haga olvidar que estoy en cautiverio.
¿Por qué me encuentro aquí? ¿Qué hice para merecerlo? No lo sé y si no lo sé yo… ¿Quién lo sabrá? Únicamente pido una respuesta sencilla a todo esto, una que no sea muy complicada. Parece que nada puede dármela, mas es comprensible, no hay nadie para ello.
No intentéis consolarme con que todo saldrá bien, con que no duele eso, sino el esfuerzo. Bendita libertad vosotros que la disfrutáis, yo sólo puedo relamerme de ella en mis ratos más tristes, en los que no estoy dormido o ideando un plan para salir. Que por consiguiente son muchos.
Una vez conseguí levantarme, caminar unos metros y adentrarme en la nada más absoluta, no obstante, lo único que encontré fue… más nada. Desisto, como muchos otros lo hicieron, aunque me queda el consuelo de pensar que desistí más tarde que aquellos. Pero yo no soy así, jamás renuncio, nunca me he rendido y no va a ser esta la primera vez, por lo tanto “ich muss stark sein” (debo ser fuerte) y pensar que “je peux” (yo puedo) y además, “never give up” (nunca abandonar.)