El porqué de escribir.

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Escribo porque lo hago por algo, no a lo tonto y sin ton ni son. Todo lo que escribo lo llevo a cabo por temor a que si lo digo se me juzgue o se me mande adonde da la vuelta el viento.
También quiero expresar mis opiniones de la forma menos directa, pero explícita, hacia situaciones de las que tengo sentimientos muy contrarios o quizá dispares a los de los demás. Deseo escribir en un intento claro y no oscuro de instruir a la gente a que piense un poco más y no se deje llevar por la discordia. Lo plasmo aquí, antiguamente se hubiese dicho sobre el papel, y podría cantarlo, aun quizá no gustaría tanto ya que Dios no me dio esa cualidad, si muchas otras, en revancha.
Hablo sobre la vida como si tuviera ochenta años y lo que me quedara por vivir fueran mis últimos años anclado al lado derecho del sofá de mi casa. Muchos que tengan unos pocos años más que yo y algunos de mi edad, pensarán: 《¿De qué va éste? ¿Se cree que lo sabe todo?》Como réplica les digo que no lo sé todo, ni mucho menos, solamente sé lo que he podido aprender hasta ahora, que es poco en contraste con lo que a mi y a todos nos queda por entender de la vida. Menos sabrán ellos que me juzgan sin conocer qué he vivido y cómo lo he vivido para con toda destreza de mis palabras elegir éstas en modo de aplicación a mi entendimiento con el mundo.
Tecleando esto divago y continúo haciéndolo tecla a tecla, segundo a segundo, en esta noche de verano. Seguiré escribiendo, puede que un día lo cante, mas sólo puede. Me enseñan muchos mis adláteres y tomo su enseñanza como se merece.
Que sí, lo rubrico a fomar de dejar constancia de una pizca de saber a disposición del mundo, hoy en día Internet. No es para ofender a nadie. También creo que voy mucho más allá de los límites en los que estoy, de los que no me puedo escapar, de la gente de mi edad que me rodea que no consta en sus cabezas lo mismo que a mi respecta. Sin más dilación querría irme, y puedo decir que es una quinta vez, en relación a encontrar gente, la cual tenga mi entendimiento de este sufrimiento, tormentoso, divagoso, suscitante, aunque también divertida, creativa e imperativa vida. Únicamente si me persigno tendré la capacidad brutal de encontrar a dichos iguales.

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De amor no se muere.

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La eternidad es absoluta y nadie puede acceder a ella, solamente los que entráis tenéis alguna mera oportunidad de tener pase a ésta. Que estamos en la edad de comernos el puto mundo, no la cabeza; pasar de las cosas sin importancia es lo mejor, nada es el fin. Pensamos, que cuando sufrimos de amor y necesitamos a esa persona por la que tan mal lo estamos pasando, es el final, que de esa no nos vamos a recuperar, pero que inocentes y que poco sabemos de la vida, ojalá todo fuera así, que lo peor sea estar mal porque: “el amor de nuestra vida” nos ha dejado o es inconcebible que estemos con esa persona. No, ni de lejos. Hay muchas, y no pocas, cosas cien mil veces peores que lo dicho. Inocencia sin límites y redes sociales que intensifican esa frustración, que si no tuvieran, a los que les pasa eso, tanto tiempo libre, dejarían de pensar en tales nimiedades. Sal a la calle y sigue la regla de que “un clavo saca otro clavo”. Es verídico, y mucho más práctico. ¿Qué le dirán a ella? ¿Puta? ¿Y ellas qué son? ¿Beatas? Espera, frígidas, sería más acertado. De qué, pido una repsuesta, te sirve estar meses penando por una persona con la que has estado tres meses, cinco quiza… llega al año si me apuras, si fueran viente años lo entendería, pero esa insignificante cantidad de tiempo en relación con la vida no es nada. Puedes pensar que has vivido unos meses siendo feliz con alguien, ahora sal a cazar y vive otros tantos. De amor no se muere, es la cabeza la que hace que enloquezcas hasta la enfermedad.

Buenos días, días buenos.

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Suena el despertador, te levanta tu madre o el ingenioso vecino el cual se pone a las ocho de la mañana a colgar un cuadro, eso sí; sin cuelga fácil, con broca como se ha hecho toda la vida para tocar las narices y no voy a decir otra cosa, por las mañanas. Habiendo superado la dura música del despertador, el tono de tu madre para llamarte o la broca del vecino, te levantas con el pie derecho o izquierdo, pero te levantas. Como un día más haces tu rutina desayunas, te vistes, te lavas los dientes, coges la mochila y partes hacia el instituto con un par. Esos días que piensas que van a ser como otro día cualquiera, que no van a diferir en nada con el anterior ni con el mismo día de hace un año, es de los mejores días. Te dan buenas notas que tuviste en los exámenes (un punto), después te libras entre historia de la profesora o el profesor y un poco más de las clases, con lo que te vas a casa sin deberes. Llegas comes y te echas una siesta de diez, sales y no sólo te encuentras con la persona que te gusta, sino gente que hacía mucho tiempo que no veías y te vas con ellos toda la tarde, no paras de reír. Llegas de nuevo a casa con la cena hecha y es una buena cena. Detalles simples como unos amigos de hace años, esa persona que te gusta y una buena comida, sin embargo, no es cien, sino mil veces mejor, que ponerse de vodka o de whisky o lo que venda el chino, hasta arriba. Que los mejores días se pasan con las personas que quieres y no con una botella de un 40%.

Los cambios.

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A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con infinidad de cambios que debemos afrontar. Muchos serán para bien, unos por voluntad propia y otros sin saberlo, y otros tantos para mal, pero aún así hay que llevarlos de manera muy positiva y tan sólo pensar que los cambios son buenos, que estar siempre en una misma situación, trabajo o lo que quiera que sea es encerrarse en tal y no vivir una experiencia más. Si evolucionamos hacia otro lugar podremos conocer gente nueva que te aportará cosas interesantes, todo el mundo da un punto de vista distinto sobre una situación, nadie coincide al 100% y por lo tanto un nuevo punto de vista puede reconducir a crear nuevas ideas en nuestra vida. Que si en vez de estar aquí estamos cien metros más a la derecha no diferirá en mucho, no obstante, podremos ver cien metros más de vida y gente que antes no podíamos, aparte de respirar un aire nuevo lleno de aromas que por muy poca distancia que sea, dista de lo pasado. Las variaciones malas ocurren quizá por una ilécebra o por una rápida decisión poco meditada, si se toma con consternidad no saldrá bien, sino peor, mas si se acoge con lucidez y positivismo el usufructo será en auge. Acepta el cambio y no te rindas.

Los grandes amigos.

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¿Qué son los amigos? El concepto de amigos es muy amplio, hay amigos para salir un rato y pasárselo bien, amigos por interés quizá esos a los que sólo les pides cosas, tales estas como chicles, bolígrafos de los que después te acabas apropiando y nunca quedas con ellos. También existen los amigos con los que quedas la mayoría de días, hablas en WhatsApp mucho con ellos, los que puedes confiar y sabes que jamás se irán, esa sería, puede, la definición más acertada de amigo; no todo lo que engloba hoy esa palabra. Muchas gente, conocidos, amigos temporales, pero los de verdad se pueden contar con los dedos de una mano y serán aquellos por los que debes luchar, puesto que te han demostrado con hechos y no con palabras que merecen que lo hagas. Tienes un problema y acudes a ellos, quienes te escuchan y te aconsejan, no te dirán lo que quieres oír sino lo que mejor te conviene. Estos amigos no se buscan, al contrario, surgen sin más y cada día sabes que siempre serán las mejores personas con las que has tenido una amistad, además con las que has compartido unas experiencia primerizas siendo dichas: fiesta, beber, liarla… Que sí, que todos nos hacemos mayores, un día ya no se sale, no se va de fiesta, te casas y te hundes en la rutina del trabajo y la familia, obviando la existencia de una discoteca y una copas que tomar un sábado noche. Por lo puesto pueden pasar años y años y no vuelvas a ver a tus mejores amigos (esos que sólo se pueden y pudiste contar con los de una única mano), aun siendo así jamás te olvidarás de ellos, recalco jamás.

Sin futuro.

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En el mundo hay gente gilipollas que intentará rebajarte y hacerte sentir menos que ellos, que son los mejores y nada les supera. Eso es lo que creen ahora, pero algún día se darán cuenta de lo ineptos que son, que su futuro va a ser lo que nadie quiere ser. Lo único que puedes hacer ahora es reírte de ellos y pensar la pena que dan, yo soy el que vale más, aquí soy yo el chulo y ellos no son nada. Que se atreva alguien a socavar mi autoridad que está muy por encima de la suya igual que la inteligencia, ya que poca es la que tienen. La única contribución que hacen ahora y será la que harán nunca, son quizá las canciones de rap con una ínfima calidad, aunque entretinada letra. Hagan juego señores, pero jamás apuestes por ellos, pues no valen nada. Sólo saben ir en pos de la perdición y no servirá de nada ayudarles, hay que dejar que la vida siga su curso, aún sólo cabe pensar que tiene que haber gente para todo, puesto que si eso no lo quieres hacer tú, tendrá que haber alguien que lo haga. Mientras disfruta de la película la cual dura años, de su perdición. No obstante, al final no son tan tontos, se dan cuenta de que lo han hecho mal, eso sí tarde y ya no tiene remedio. Dicho esto dicho queda.

Preguntas.

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Los números no significan nada piensan los de letras. ¿Y si les dijéramos a aquellos que no valoran los números que no podrían hablar por WhatsApp? Tampoco saber ¿cuánto dinero tienen?, ni en ¿qué día viven? Aun siquiera contar las preguntas que nos llenan la cabeza a lo largo del día. La primera pregunta de la mañana podría ser ¿Cómo has dormido? Conllevando ésta una respuesta seguida de un cordial ¿Y tú? Por consiguiente una contestación, si bien dicha respuesta puede ser algo negativo o positivo, la gran mayoría será: bien. No atendiendo a la pregunta por considerarla algo con una mera importancia. Cuántas cosas a lo largo del día no tienen nada de importancia, cuántos detalles que pueden ser de las mejores sensaciones por muy insignicantes que sean pueden dar sentido a la vida, algo tan sencillo como echarse a dormir después d un día duro, taparse con la manta cuando hace frío, una buena comida con la familia… La vida no es dura sólo hay que saber disfrutarla, no es fácil sacarle el jugo a todas estas experiencias si pensamos que todo es malo y queremos tener esto y lo otro. Cada día está lleno de diferentes emociones que te ayudarán sabiendo qué hacer en diferentes situaciones y algo que contar a la gente, aún mejor a tus hijos o nietos.