El principio del fin.

El principio del fin.

No da igual el principio, pero sí el final. Terminamos como finalizamos, pero si empezamos por el final nunca tendremos consumación, por lo contrario tendremos eternidad en la acción. El final no se predice, puede que el principio sea distinto, que lo lleves de diez, que estén siendo los días más felices de tu vida, mas giros menos esperados se han dado, muy bruscos, y siendo sensaciones sin comparecerse de las consecuencias que acarrearía tal hecho a la persona en cuestión. En un espasmo y estornudo cambia por completo la línea contemplada por un tiempo glorioso y gozoso. Un factótum que pierde su titulo de persona de confianza al traicionar y romper el esquema utópico, pero real.

En una semana y menos de siete días puedes hacer que otras personas pierdan toda la confianza que habían depositado en ti, la cual hacia que tuvieras ese estado de nirvana. Las cosas hay que maquillarlas, ningún nirvana he podido ni siquiera rozar, sin embargo, ese ungüento que tapa las calamidades que hacen que no se logre el estado de felicidad plena, son nimiedades cotidianas de la vida a llevar y cagar a cuestas, como lo hizo Atlas con el mundo. Materia troncal de carácter funcional sin un sentido cordial, todo tiene una señal de que al final será todo un desastre. Pero también alego que es cierto que todo el mundo sube y baja, como el mercado bursátil en el cual se especula.

Se me atora el calor en la cabeza y me comprime porque es incapaz de salir por ningún lado. Cambios de repercusión sistemática e isométrica. Todo tiene sentido dentro de un aquelarre donde se predicen los desastres, pero no se solventan antes de que se efectúen. Comidas esperpénticas, pero que dan rotaciones de 360°k (perteneciendo “k” a los números enteros) y vuelven a ponderar los actores, que más que nada te engalanan con su sistematización reversa. Las penitencias que se imponen por los daños causados a las almas con alarmas, mas siempre hay quien las desconecta y entra a desordenar todo, ocasionando un maremágnum extravagante sin solución a corto plazo.

También se puede empezar tan mal que no haya final, la inexperiencia duele, hace mella, que tengas un currículum muy bueno, pero siempre habrá algo en lo que se sea malo, quizá el don no haga maestro en el absoluto, sino en la especialidad con restricción. Y siendo ese algo vital en la decepción, luchar por el control es la más acertada de las opciones. A veces se está arriba y otras abajo, puede que muchas de ellas sea mejor estar abajo, comodidad y sencillez.

Sorpresas sin emoción, para acabar con un vacío desolador en el final, sin haber empezado ya te encuentras habiendo terminado, porque si aplicas una fuerza en la misma dirección y sentido que el desplazamiento, inviertes las leyes fundamentales de la física. Con todo esto procediendo a pensar que lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella.

Diferencia en la conciencia.

Diferencia en la conciencia.

Limítate a pensar que cada día es diferente al resto, que nos quedan días, meses y años en los cuales ocurrirán tantas locuras, que sin más un día, con el tiempo, se convertirán en las grandes historias del mañana, las cuales con orgullo podremos rememorar.

Necesitamos una variedad muy completa; necesitamos, porque así no estamos conformes; que todo sea distinto cada día. Caer en esa rutina abrumadora y anodina es lo peor, así que revelémonos contra ello, gritemos que queremos un mañana distinto al día de hoy y que diste tanto del de ayer, que parezcan que han pasado semanas, e incluso y excediéndome, meses.

Aparentemente, a simple vista, la discordancia no es notable, pero si eres un emprendedor, que sabe que si vivir es lo que toca, se aprovecha y como digo, sabes tan bien como yo que la diferencia entre hoy y mañana es tal que, tendremos una nueva oportunidad de reinventarnos, de comenzar de cero y solventar lo que el día anterior pudimos alterar.

No me contento sólo con que sea un poco de disimilitud, sin embargo, sí lo haré si cada día vivo un experiencia nueva, que jamás haya experimentado. Experiencias como por ejemplo, las que nos hagan volar y ver que todo merece la pena. Que luchar por las cosas no está de más, que quiero echar a una persona de menos, cuando lo que tendría que hacer es echarla de más. Que las cosas cuestan, que no todo nos viene dado de por sí, pero no puedo llegar aquí y pretender que los días, mis días, tengan desavenencia. Sólo sabrás que estos días han sido así, cuando los veas pasar a tal velocidad que cuando te quieras dar cuenta de que has entrado en uno, ya estás saliendo del siguiente.

Me contentaría con ser el aire de tus pulmones, que me necesites tanto como al respirar, al igual que yo necesito jornadas llegas de intensidad y con un final fragante y fulminante, como el final con el que deseo que culmine este simple, sencillo, humilde y afable intento de relatar por qué quiero que cada día sea distinto, y el porqué si es así, la vida no será tan aburrida. No podré encontrarte si hago lo mismo jornada tras otra, porque tú no estás en los sitios normales, estás en aquellos maravillosos lugares tan deseados como lo era el Jardín Del Edén.

Todo esto podéis tenerlo en cuenta o ignorarlo por completo, ya que sólo digo que obedecerme es una opción, no una obligación.

El final de otros doce.

El final de otros doce.

Que te parece si voy y me tomo las doce uvas, esas que representen las veces que me han partido el corazón, con las cuales finalice mi año, otro que pasa sin detenerse en los buenos momentos más que el estrictamente necesario.

Doce, un número que abarca muchas cosas; los meses que recorren historias desperdigadas por el espacio-tiempo, historias terminadas con un final amargo, otras que siguen como siempre, pero ninguna que vaya en auge, sino en declive; doce canciones desesperadas de un amor incondicional y destruido por los estereotipos de esta sociedad, dada y dado por hecho, en la que nos hallamos; doce pueden ser los kilómetros que interceden entre el triunfo y el fracaso.

No fue hace nada, pero fue hace mucho, meses que nos separen y días que queden por pasar.

Distancias, personas, lugares, encuentros y momentos diseminados por todas las letras de las canciones más inverosímiles que he podido comprobar hasta ahora. Y que te parece si con ellas me salto las normas, las reglas, esas costumbres ancladas a la razón de los ilustrados a la cual me encuentro sojuzgado.

Que concibo el éxito bajo una anarquía imperante en la sociedad, sé a mi temprana edad en qué derivaría tal disparate. Pero me paro y pienso en cómo hacer que tú y yo no nos crucemos más, y para ello necesito que no estés bajo el mandato de nadie y te vayas lejos. No voy a nombrar el topicazo de “te quiero bien lejos”.

Vuelvo a decir que si se acaba el año y parece que no he hecho nada, eso significa que he hecho mucho. Mucho y nada, poco y todo, sí me iré lejos, hasta el polo norte si ahí calmo este fuego interior que tengo. Pronto para pensar que pasan los años muy rápido, y que no he podido hacer todas las cosas que yo hubiera querido.

Si os parece, cojo y me despido de vosotros, de los segundos, minutos y horas que pasan circunspectos y adyacentes a mí, que pasan y pasan y en ninguno de ellos tengo la determinación, que haga que me decida y salir para evadirme y olvidar otro lapso de mi corta y atemperada vida, y de tal manera darme cuenta de que a partir de cierto punto, las cifras dejan de importar, y lo único que queda es una masa sin rostro de una multitud.

Límites infinitos.

Límites infinitos.

Todo tienes sus límites, unos tienen un número exacto dado por dos, puede que tres e incluso algún día cuatro, pero los más importantes son los infinitos, ya sabes también que algunos infinitos son más grandes que otros.

Lo único que ahora mismo desearía sería encontrar esos límites infinitos míos, mas únicamente lo que parece que hago es dividir mis números por infinito y el resultado, es cero, no se puede repartir nada entre infinitamente la capacidad a la que puedo llegar, esa no es infinita, así que no me pidáis que ejecute todo, y para más inri, bien. Ya he demostrado que puedo con muchas cosas, y si me lo propongo y con todas mis ganas, con un resultado meramente infinito y bueno. Infinito predominando aquí infinitamente, pero si tardar para conseguirlo, demorar horas para conseguirlo, es lo que debo hacer, lo haré, para cerrar esos paréntesis, cuyo interior tiende a nada, de gente a la que ni me va ni me viene su opinión, sin embargo, nadie me tiene en menos.

De nuevo como un tonto me he dado cuenta de que no hay que volver a confiar en alguien que ya te ha defraudado más de una vez, tengo mis límites. Y esta vez confieso, que es el definitivo.

Pero, ¿y si todo tiene relación con un número irracional? El número “e”, y con más, reitero, elevado tal a infinito. Esto viene de una sucesión que tiende a uno elevado a infinito, la cual deriva en este número “e” elevado a algo, pero que no es nada claro, así de lúcido veo mi pensamiento muchas veces. ¿Qué puedo contaros con cierta relevancia adyacente al infinito? Consejos que muestren una impermeabilidad, quizá. Tal que no dividáis nada entre infinito o aquello que se acerque a éste.

Podríais decirme a mí cómo hacerlo para no volver a fracasar tan estrepitosamente, cómo no llevar mi buena voluntad, que muchas veces hace que acabe siendo tonto, a cabo. No obstante, multiplica esto por las infinitas veces que lo volveré a ejecutar, y nada más allá de infinito es el resultado, aquel factor dentro del paréntesis en el cual me encuentro atrapado y que siendo menos, me deja así. Tened muy en cuenta el número de veces que he dicho la misma palabra y las que la volvería a decir, que son nada más y nada menos que esa misma. Mas todo esto no es inteligible sin comprender que: viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron.

Todo nuevo.

Todo nuevo.

Yendo ya por la tercera semana en este nuevo instituto. Todo diferente y nuevo comparado de donde yo estaba, se parecen entre poco y nada. Con una valoración positiva por mi parte, muy positiva.

He conocido a personas nuevas, también nuevas en este instituto y son de lo mejor. Tenía tantas ganas de conocer gente nueva, y así lo he hecho y las que me queda por conocer. Habrá personas que me lleve para siempre, otras que no, mas sé que las que se queden a mi lado y me ayuden, aunque no sepa nada de ellas dentro de 30 años, las recordaré siempre.

Y el no saber qué hacer cuando no tienes más remedio que ser el nuevo, del cual nadie sabe nada. Puedes ser otra persona, dejar atrás el resto y que nadie sepa, o bien lo buena persona que eres, o lo cabronazo. Yo no me voy a meter ni en uno, ni en otro, voy a hallarme a medio camino.

Añoro mi antiguo instituto, a esas personas con las que, permitidme el coloquilismo, las clases rentarían más.

Este verano he cambiado mucho, no soy el mismo, pero esto debe ser lo que tienen los veranos, que hacen que cambien mucho en tan sólo tres meses, ¿no? Para bien o para mal lo he hecho, sin quererlo. Por propia iniciativa no sé si alguien puede dejar de ser algo que lleva en su instinto. Podría decir que más que cambiar, he pasado a otra etapa superior de mi vida, ¿madurar quizá? Quién sabe.

Y con todo esto, no tendré mucho tiempo para escribir, sin embargo, cuando pueda lo haré, e intentare como hasta ahora, hacerlo lo mejor que pueda y con la mejor sintaxis posible.

Puede que me cueste mucho sacar este curso, o dado el caso, puede que no, toda tesitura es posible y viable, mas no voy tirar los dados y sacar un simple uno, lo que debo sacar es un par elevado a la quinta potencia del mayor radicando. Así dejo dicha esta frase: 《La victoria se construye sobre el sacrificio.》

Comienzos.

Comienzos.

Los comienzos no son fáciles. Ya sea un comienzo de una relación, de un cambio de instituto, trabajo… Ningún comienzo es fácil, nadie dijo que lo fuera.

Quien me manda a mi empezar tantas cosas a la vez, primero una y luego otra, por separado. ¿Qué voy a hacer si se me juntan todas? Intentaré llevarlas con la mayor concordancia posible las dos, pero es que las dos son nuevas para mí.

Llevo toda la vida, bueno que diga esto teniendo la edad tengo suena un tanto irónico, pero es así. Desde que entré en mi colegio con tres años, no he cambiado, llevo doce años ahí y este año, dentro de más bien poco y nada me adentro en uno nuevo, no sé qué me voy a encontrar ni como cojones voy a afrontar tal sitio y personas. No va a ser nada sencillo llegar a clase y como mucho de 30 personas conocer a dos y que una de ellas sea yo mismo. Si fuera alguien más extrovertido sería más alentador entrar, aunque me apetece,  y mucho, mas porque aún no soy consciente de cómo va a ser.

Esa es una de las cosas más complejas que voy a tener este nuevo curso que entra en menos de diez días. Otra de ellas es que  puedo decir que tengo una relación con una chica que me gusta mucho, no obstante, no había sentido por nadie lo que siento por ella y, por tanto, nunca he tenido nada como esto, y no tengo ni idea de cómo voy a encauzar la relación. No puedo evitar estar pendiente de ella todo el tiempo y querer verla a solas, que quizá eso sea también un error, ¿por qué sois tan complejas las mujeres? ¿Alguien sabe qué quieren que hagas cuando te dicen: “Simplemente te pido que más que mi novio seas mi mejor amigo”? Mi primera reacción fue pensar que quería hacer sólo cosas de amigos, quedar solos y no solamente en plan besos y “ñoñerías” amorosas. Sin emabrgo, me descoloca cuando quiere quedar conmigo, mas a la vez con sus amigas. Ya que sois tanto de hablar, eso es lo que habrá que hacer.

Como podréis observar estoy perdido en tales situaciones, seguro que escribiré algo de cómo avanzan ambas y espero poder transmitiros que van bien. Necesito un consejo experimental, conque un alma caritativa podría dármelo.

Pero aquí digo que aunque no sepa lo que voy a hacer: 《A veces, la persona a la que la nadie imagina capaz de nada, es la que hace cosas que nadie imagina.》

Disfruta y lucha con y contra el tiempo.

Disfruta y lucha con y contra el tiempo.

En la vida hay que saber percibir los pequeños momentos para darse mera cuenta de que son los más alegres. Nadie nos ha dicho que trate de planear el siguiente movimiento. Todo surge. Dado que si tienes todo calculado y se da el fatídico caso en el cual te falla un plan, te derrumbas y no debe ser de dicha manera. Cuanto menos buscas algo, lo hallas por  solo, viene, las cosas llegan, a su debido tiempo. El tiempo es muy buen amigo, arregla los enfados y hace que llegue la persona idónea y el plan correcto.
Lamentarás aquellos ratos vagos en tales que no viviste por querer hacer lo que estaba regido, mas sino arriesgas, ¿cómo sabes si puedes ganar? No lo sabes. Hay que arriesgar, atreverse a desafiar al mundo, y con más inri a uno mismo.
Todo aquél que encuentra es porque ha tenido la paciencia de saber esperar. Quieres hallarlo a modo de que para con la realidad sea menos abrumadora, no obstante, es la calidad de la espera y no el no buscar lo que determina el éxito. Con ello quiero decir que, vale, aguardas, pero si lo haces con mucha ansia, es tan malo como si buscas. Aun cuando si buscas con una tranquilidad instalada, será factible.
Las reglas están para romperse. Las barreras para saltarlas y la vida para disfrutarla. La única discrepancia que podemos añadir a esto es que “siempre se tarda más al ir a un sitio que al volver.”

http://m.youtube.com/watch?v=FmOslQYDN-g