Disyunción en la dádiva.

Disyunción en la dádiva.

Estado de frustración extrema, muerto de dolor por una consiguiente vez más, más de lo mismo, menos del nirvana amoroso inalcanzable. Todo mi estado actual lo podría resumir en siete palabras: “en el mismísimo confín de la mierda.” Y lo más tedioso de todo es que, aquella que hace que mi estado sea tal, es una muy inferior en edad, y tiene la capacidad de ningunear a sus “superiores” sin ningún miramiento, ni excusas sin fundamento.

Base ilegal de una idea sin igual, penosa mi actuación frente a la codiciosa sin razón. Tener que subyacer sin ninguna marca de tiempo finita, sino indeterminada. Sin dicha me hallo, lejos de estar dichoso por preferir estar ojeroso y andrajoso en el tema que nos atañe.

Ejecutar todo de una forma errónea, ¿por qué? Si tuviera respuesta no ofrecería una dubitación para darla. La única contestación fija que podría añadir a ella, sería una desolación extrema por no confiar en mis propias ideas circunspectas una vez más. Porque tiendo al infinito sin una extenuación clara.

Portadora de un talle seco, borde, grosero, cargante y cortante, no sin dulzura, blandura, afabilidad, melosidad y ternura escondidos bajo esa capa ya citada. Incapaz era de pensar que podría llegar a ver esas facetas tan adorables, no obstante, ahora me encuentro de nuevo en la primera fase, aunque pudiera ser una tercera, siendo ésta una primera con mayor clamor aun.

¿Puede doler el alma? Te diría que sí, y si no estás de acuerdo conmigo, cámbiate por mí, y siente esto mismo que padezco. Dolor punzante por saber que no tiene arreglo, y en caso de que lo tuviera, sería tan poco fácil resolverlo, que nos encontraríamos en el mismo estado. Imposibilidad de verse podría ser una causa, agobio sin ninguna justificación, sin ningún cimiento, pretexto, pilar o soporte, vendría a significar otra.

No hay ligereza en el aquel perturbable, sino en el interés poco demostrable de la infame a la que yo he de pretender. Y si hubiera sido unos meses hace, en la disyuntiva de poco y nada se encontraría la importancia que a dicha podría darle.

Parece que lo único que pretendo es exponerme en un tablero de ajedrez como si de una guerra se tratase, y allí lidiar con tus tratos de desprecio y tus mínimas dádivas sin apego, cariño, afecto, adoración, predilección o amor, encontrándome únicamente con odio, repugnancia, rencor, aversión, aborrecimiento, animadversión, antipatía e inquina sobre el resto de las cosas. Mas con todo ello no me considero un ser al que haya que abominar, no declaro que haya que tenerme por encima de la cota mínima, sólo un poco en estima, ya que he resultado ser el primero, y no el último, que ha juntado expresos y dulces labios para compendiar un ósculo sin igual. Entiendo la diferenciación de longevidad irrisoria, sin embargo, entiende tú lo que no eres capaz de comprender por la escasa experiencia que posees.

Me extasiaré diciendo que me acojona esto de tener en mayor estima de lo normal a alguien, porque yo de olvidar no sé una mierda.

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Tendiendo al límite.

Tendiendo al límite.

Al límite, en el último punto que separa la línea, la cual me haría estallar, y con ello no poder continuar en el camino, por el cual todos los que queremos algo con esfuerzo debemos pasar. Cansado, desesperado, fatigado, extenuado, exhausto, y todo ello por querer abarcar más de lo que, en buena ventura, soy capaz.

Todo el simposio transitorio por el que debes vagabundear es largo, aunque mucha gente refiera que es corto. Yo lo considero y encuentro extenso e interminablemente fatigoso, pero sí con dicho dispongo que no hay que pasarlo en venturas de mal agüero, sino en poder hallar y conseguir las quimeras que nos propongamos. Que todo cuanto podamos anhelar está simplemente en lo más banal que seamos capaces de ubicar. Lo más rococó debe ser dejado para los postres.

Sólo y solamente entonces te darás cuenta de las muchas cosas que aún recuerdas, pero que has expelido en voluntad propia y de forma poco consciente de tu mente, sin embargo se te habrán olvidado, aun cuando, recordarás las más célebres de ellas. Tiempo fugaz a la par que sagaz, distorsionándose así y no yendo a la par el dicho elemento quinquenal. Así podrás tener sin remordimiento ninguno, noches de sonido con decibelios muy por encima de lo permitido a horas poco frecuentes y todo ello acompañado de sustancias medidas en graduación porcentual.

Afrontar sentimientos dispares atorados en el pensamiento que hacen que sufras por no poder llegar a la cima y coronar lo que bombea la sangre.

Y siendo con ello cuando un orate te ataque deberás, tendrás que, habrás de desaparecer de tu faz refinada y simple, para acometer tal hecho de desprender de su mal juicio al sin cordura, sin coacción ni represión hilarante y/o desafiante.

Quien entiende lo poco que le sorprende, quien discierne en lo mucho que se le torna, aquél que expresa y ofrece dádivas sin ningún ton del son, sin ningún Fulanito con Menganita, sin la pobre botella sin su relleno líquido blanco. Quien es capaz de convertirse en el factótum de quien por en mucha estima tiene, puede y así esclarece tal deseo circunspecto y sin su cuyo al respecto.

Y si debido a un error poco casual se tratase y haya querido esto el copista que escribió la crónica de mi vida, sin autor conocido, sin referencia de la existencia del que predijo mis movimientos en falso, por los cuales acabaría en el cadalso, mas estando allí alegaría que las mentiras más crueles se dicen en silencio.

Y de nuevo, tendrá sentido.

Y de nuevo, tendrá sentido.

Y en poco tiempo comenzará a cobrar sentido el decir “mierda de lunes.” Que tenga sentido poder odiar los lunes.

Mientras los martes trascurre un segundo día de la semana, que no sé si pensar que es mejor o peor, que aquél ya citado.

El siguiente es el miércoles, en el cual te vas haciendo a la semana y ya tienes alguna mera esperanza de tocar el viernes.

Más tarde viene el jueves, en el que ya podemos estar un tanto más felices que en los tres anteriores y en el que podemos decir “¡VAMOS! Que pase hoy y ya por fin.”

Y el tan aclamado viernes, llega culminante a la parte de diario. Es sin duda alguna y ningún titubeo el mejor día de la semana, si tienes examen tal día, no pasa nada, se supera y con creces.

El fin de semana. Formado primeramente con el sábado, aunque para muchos también incluiría la tarde del viernes. Se podía decir que es mejor, aunque la gente no lo toma como tal, ya que además no hay clase.

Y para finalizar nos queda el domingo y sus tardes asquerosas que te las pasas en casa pensando, por qué cojones tienes 4 exámenes la semana que entra y que odias los lunes.

Ahora todo esto tendrá algún significado, de nuevo. Porque otra vez se vuelve a la rutina y comienza un jodido nuevo curso, que sólo espero que me traiga muchas cosas buenas.

Filosofía de entendimiento.

Filosofía de entendimiento.

Dichos y refranes que significan muchas cosas. Hay que aprovechar todo lo que te venga en la vida, ya que no hay mal que por bien no venga.
Como bien dije los amigos son muy importantes y el que te quiere te hará llorar. Pero también está el mal amigo que es como la memoria; cuando más falta te hace, te falla. Los amigos si no los buscas en la alegría, no los pidas en la desgracia. Hay que cuidarlos mucho, y si nos enfadamos con ellos, debe arreglarse porque: amigo reconciliado, enemigo doblado.
Mientras haya vida hay esperanza. Sin embargo esta esperanza no se puede tener, puesto que todo lo quieres, todo lo pierdes. Aún cuando la esperanza sigue y quién la sigue la consigue, y sino es tal, ajo y agua.
Todo en esta vida es muy crudo, no hay rosa sin espinas. Las promesas por escrito porque el “ya veremos” no sirve de nada, ya veremos dijo un ciego, y nunca vio. Por dicho esto, la palabra es plata y entonces el silencio oro.
Habrá mucha gente a la que por muy hija de puta que sea, le sale todo bien, mas a todo cerdo le llega su San Martín. Para entonces muerto el perro, se acabó la rabia. Estos consejos son muy útiles y quien no los oye, no llega a viejo. Ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio es malo.
Poderoso caballero es don Dineros, que todo lo puede, hasta el mundo mueve. Y si desnudo nací, y desnudo me hallo: no pierdo ni gano. Cada uno habla de algo según el interés que tenga y lo que saque. No obstante, aunque la mona se vista de seda… mona se queda. Y jamás pronuncies: “De este agua no beberé.”
Un clavo saca otro clavo, lo más enfático es que tu eres la única que hizo mella mayor que el Golden Gate. Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Atento: en caso de duda, no determines, cosa alguna. Una cosa siempre clara, tal como, cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. A lo hecho, pecho y al mal tiempo, buena cara. Y a todo esto digo que quien ríe el último, será porque no ha entendido el chiste.

Cautiverio.

Cautiverio.

No puedo seguir aquí, intento salir pero es imposible, inviable, inquebrantable la pared que me encierra, y tantos otros adjetivos contrarios a poder salir.
No es por el miedo, sino por la falta de valía o el déficit de motivación. No es sólo el salir y evadirte, es poder ser libre de cualquier jurisdicción. No estar anclado a nada, nada perdidamente que emane discordancia disfuncional. Ni yo mismo me entiendo, pero es el leer y saber lo que te enseña a decir nada con muy pocas palabras.
Cuántas cosas dadas para acabar así, encerrado en tal diatriba emocional. No puede ser que no
salir no esté dentro de una lista posible. Todo lo que deseo es escaparme, me aferro a la esperanza de que sí pueda, que estoy solo sin ninguna compañía que me haga olvidar que estoy en cautiverio.
¿Por qué me encuentro aquí? ¿Qué hice para merecerlo? No lo sé y si no lo sé yo… ¿Quién lo sabrá? Únicamente pido una respuesta sencilla a todo esto, una que no sea muy complicada. Parece que nada puede dármela, mas es comprensible, no hay nadie para ello.
No intentéis consolarme con que todo saldrá bien, con que no duele eso, sino el esfuerzo. Bendita libertad vosotros que la disfrutáis, yo sólo puedo relamerme de ella en mis ratos más tristes, en los que no estoy dormido o ideando un plan para salir. Que por consiguiente son muchos.
Una vez conseguí levantarme, caminar unos metros y adentrarme en la nada más absoluta, no obstante, lo único que encontré fue… más nada. Desisto, como muchos otros lo hicieron, aunque me queda el consuelo de pensar que desistí más tarde que aquellos. Pero yo no soy así, jamás renuncio, nunca me he rendido y no va a ser esta la primera vez, por lo tanto “ich muss stark sein” (debo ser fuerte) y pensar que “je peux” (yo puedo) y además, “never give up” (nunca abandonar.)

Piezas que no encajan.

Piezas que no encajan.

Encaja las piezas porque como una la encajes mal, todo habrá terminado. Hay que conseguir llegar hasta el final, no rendirse y poder colocarla del revés, aunque sea, la pieza digo. Que no hay nada más que buscar en esa gran caja, inspeccionarla y hallar la correcta, también aseguro que no es nada fácil, que lleva su tiempo, hay que dedicarle horas, días, meses, años… para poder encajarla.  Pero puedes pensar que ¿Qué hay de fácil en esta vida? El que algo quiere, tiene que conseguirlo con esfuerzo, sino… Bueno el calor para tales circunstancias viene muy bien. Hay que hacer por esa pieza locuras, desplazarte hasta lejos, sólo por ella. Si la pieza no quiere, no entra, sino no entra te quedas sin terminar el puzzle. Puzzle enorme y sin final determinado, eso es.

Últimamente parece que todas esas piezas tienen algo en común, pero no encajan bien, no son las que valen. No por el puzzle, sino por ellas mismas.

Que discordancia tan grande, que haya tantos fragmentos que ninguno entre. ¿Qué se nuecesita? ¿Tiempo? Quizá, no lo sé, solamente sé que quiero encontrarla. Esta vez no encuentro vocablo fácil para lapidar este escrito, sin embargo, esto podría valer.

Proyectos.

Proyectos.

Comenzamos con un proyecto en nuestra vida, el primer proyecto no es más que pintar un dibujo, hacer un puzzle o simplemente aprender a andar, puede que muchas de ellos llevados de forma inconsciente, pero si es así es porque de verdad queremos llevarlos a cabo.
Tendremos que elegir muchas veces en nuestra vida, elegir con precaución ese proyecto, muy sencillamente una optativa en la ESO, sin embargo, ya empieza ahí a determinarse tu futuro y las decisiones marcadas por proyectos. Otro muy y tan importante sería, conseguir a aquella chica.
Me arrepiento de esta monotemática. No llego siquiera al quinto de siglo vivido, por lo tanto no puedo saber mucho, mas sí sé una cosa, puedo escribir esto y hacerte reflexionar un tanto más poco que menos.
Hablo de esto porque tengo que tomar una decisión, un proyecto simple, que llevaré a lo largo del curso siguiente y no quiero equivocarme. Narro tal situación, como acabo de comentar de una optativa, se me presenta la elección de escoger una entre tres que me gustan. Llevado por el azar, aun cuando no en sí, me quedaré con dos y lanzaré una moneda al aire, asignando cruz a una y cara, por consiguiente, a la otra. Solamente sabré cuál es la que de verdad quiero pensando en la parte de la moneda que deseo que salga cuando esté en el aire, ahí ese fugaz pensamiento, es la elección correcta.