Al límite, en el último punto que separa la línea, la cual me haría estallar, y con ello no poder continuar en el camino, por el cual todos los que queremos algo con esfuerzo debemos pasar. Cansado, desesperado, fatigado, extenuado, exhausto, y todo ello por querer abarcar más de lo que, en buena ventura, soy capaz.

Todo el simposio transitorio por el que debes vagabundear es largo, aunque mucha gente refiera que es corto. Yo lo considero y encuentro extenso e interminablemente fatigoso, pero sí con dicho dispongo que no hay que pasarlo en venturas de mal agüero, sino en poder hallar y conseguir las quimeras que nos propongamos. Que todo cuanto podamos anhelar está simplemente en lo más banal que seamos capaces de ubicar. Lo más rococó debe ser dejado para los postres.

Sólo y solamente entonces te darás cuenta de las muchas cosas que aún recuerdas, pero que has expelido en voluntad propia y de forma poco consciente de tu mente, sin embargo se te habrán olvidado, aun cuando, recordarás las más célebres de ellas. Tiempo fugaz a la par que sagaz, distorsionándose así y no yendo a la par el dicho elemento quinquenal. Así podrás tener sin remordimiento ninguno, noches de sonido con decibelios muy por encima de lo permitido a horas poco frecuentes y todo ello acompañado de sustancias medidas en graduación porcentual.

Afrontar sentimientos dispares atorados en el pensamiento que hacen que sufras por no poder llegar a la cima y coronar lo que bombea la sangre.

Y siendo con ello cuando un orate te ataque deberás, tendrás que, habrás de desaparecer de tu faz refinada y simple, para acometer tal hecho de desprender de su mal juicio al sin cordura, sin coacción ni represión hilarante y/o desafiante.

Quien entiende lo poco que le sorprende, quien discierne en lo mucho que se le torna, aquél que expresa y ofrece dádivas sin ningún ton del son, sin ningún Fulanito con Menganita, sin la pobre botella sin su relleno líquido blanco. Quien es capaz de convertirse en el factótum de quien por en mucha estima tiene, puede y así esclarece tal deseo circunspecto y sin su cuyo al respecto.

Y si debido a un error poco casual se tratase y haya querido esto el copista que escribió la crónica de mi vida, sin autor conocido, sin referencia de la existencia del que predijo mis movimientos en falso, por los cuales acabaría en el cadalso, mas estando allí alegaría que las mentiras más crueles se dicen en silencio.

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